
Ni un solo minuto se desperdició. El jueves 17 de septiembre, en la primera de sus dos noches en el MetLife Stadium de East Rutherford, Nueva Jersey, Karol G ofreció un espectáculo de alto voltaje que mantuvo al público de pie de principio a fin.
Sobre un escenario impresionante, con un fondo que evocaba una caverna y dos enormes pantallas a los costados, la producción de clase mundial incluyó una gran banda en vivo, coreografías hipnóticas, un elaborado juego de luces, pirotecnia, invitados especiales y hasta una piscina. Por encima de todo, la superestrella colombiana brilló con su carisma y su profunda conexión con los fans.
“Yo no sé, pero no nos veíamos hace como dos o tres años, así que espero que esta noche se caiga la casa, porque vinimos a cantar, a bailar, a llorar, a gritar y a pasarla bien”, dijo la artista entre los gritos ensordecedores de la multitud.
El show, dividido en seis actos —uno de ellos dedicado a su nuevo álbum «No Me Arrepiento de Sentir Tanto», lanzado apenas dos semanas después del inicio de la gira— arrancó con la energía al máximo, con éxitos como «Latina Foreva», «Un gatito me llamó», «Oki Doki / Ta OK» y «Qlona», entre láseres y fuegos artificiales.
El concierto forma parte de la gira Viajando Por El Mundo Tropitour, que arrancó el 24 de julio en Chicago y marcó el regreso de la estrella de Medellín al MetLife Stadium, donde ya se había presentado en septiembre de 2023 con su primera gira por estadios, Mañana Será Bonito. La telonera de la noche fue la venezolana Elena Rose.
Karol, quien esta semana sumó siete nominaciones al Latin Grammy —incluidas álbum, grabación y canción del año— volvió a llenar el recinto este viernes 18 de septiembre. Después continuará por Atlanta, Houston y Miami, cerrará el año con conciertos en México y retomará la gira en 2027 arrancando por Europa.
Estos son los cinco momentos que marcaron la noche.
1. Un arranque dorado. Tan pronto como apareció vestida con un elaborado brasier y minifalda dorados, rodeada de un gran cuerpo de baile, quedó claro que el estadio sold-out estaba a punto de vivir algo espectacular. Al ritmo de «Latina Foreva», el Acto 1 fue una experiencia inmersiva, con llamas disparándose al cielo y un trabajo de cámaras que incluyó un plano frontal al fondo del escenario desde el que Karol hablaba directamente al público.
2. La era Tropicoqueta. El segundo acto fue una explosión de alegría: vestuario inspirado en el cabaret cubano, abanicos, plumas y mucho sabor latino. Karol interpretó el mambo «Tropicoqueta» y la lambada «Papasito», y se montó en una enorme guacamaya roja sobre la pasarela para cantar parte del segundo tema.
3. Mariachi femenino. Los bailarines desaparecieron para dar paso a un sobrio grupo de siete mariachis, impecablemente vestidas de blanco, que acompañaron a Karol en «Ese hombre es malo» y «Mamiii» en uno de los momentos más elegantes de la velada.
4. «BbY WOW» en vivo. La canción No. 1 del mundo también tuvo su noche especial: Karol presentó al productor puertorriqueño Tainy y a los españoles Judeline y Rusowsky, quienes la acompañaron en vivo en el tema que lidera por segunda semana el Billboard Global 200. El segmento, parte del Acto 3 dedicado a su disco nuevo, incluyó también «Te llevaste tó», «Ahí» y «El barco».
5. La piscina de cristal. En un derroche de sensualidad perfectamente coreografiado, Karol y sus bailarines llegaron hasta una piscina circular sobre un segundo escenario, bailando en el agua al ritmo de «Dile a la luna», «Bandida entrenada», «Ojos Ferrari» y «Una noche en Medellín», rodeados por columnas de luz blanca.
El cierre estuvo a la altura de la noche: una versión en cumbia de «Bichota», una en salsa de «Tusa», su hit «Coleccionando heridas», el merengue «Si antes te hubiera conocido» y, para rematar, «Provenza (Remix)», que desató una lluvia de confeti y fuegos artificiales sobre las cerca de 50.000 personas. No hubo bis, y de hecho hubiera sobrado.
Editado por: Lu Hanover / Stars World Production


