Para Anthony Hopkins, la música no se analiza: simplemente sucede. El legendario actor británico habla de su faceta como compositor con la misma libertad con la que, según cuenta, comenzó a escribirla hace unos 60 años. Todo ese recorrido queda reunido en Life Is a Dream, un álbum que compila piezas escritas a lo largo de aproximadamente seis décadas.
«Yo no pienso en eso ni lo analizo», afirma Hopkins, quien confiesa haber empezado a componer sin una formación musical extensa, guiado por la intuición de que tenía un don para ello. «Creo que pensar demasiado puede interponerse en el camino. Así que simplemente hazlo».
La imagen resulta curiosa si se piensa en su carrera: uno de los actores más reconocidos de su generación, acostumbrado a personajes que exigían precisión y control, encuentra en la música un territorio distinto. Sus composiciones no parten de una arquitectura intelectual, sino de recuerdos y sensaciones que hallan su propia estructura.
Uno de los hitos de ese recorrido fue Margam, una pieza ligada a su infancia y a August, la película que dirigió en Gales hace 27 años. Y recientemente vivió una experiencia reveladora: escuchar sus composiciones interpretadas por una orquesta completa bajo la batuta de Gustavo Dudamel, quien dirigió a la Orquesta Philharmonia de Londres. El contacto llegó a través de Bradley Cooper, con quien Hopkins había trabajado.
«Un gran músico como él y un gran director simplemente añadió esa otra dimensión que da una orquesta poderosa», recuerda sobre Dudamel, a quien describe como humilde, gentil y encantador. Hopkins también destaca un gesto que lo marcó: al terminar, Dudamel no se queda al frente para recibir los aplausos, sino que retrocede hacia la orquesta para que todos hagan la reverencia juntos.
Además de la música, Hopkins pinta, y su consejo para los artistas jóvenes es siempre el mismo: «Que sigan haciéndolo. Que sigan escribiendo». Con humor, se describe a sí mismo como «demasiado estúpido para pensar», pero detrás de la broma hay una filosofía clara: la creación pierde parte de su sentido cuando se convierte solo en un problema por resolver.
Sobre cuánto material inédito guarda en sus cuadernos, no da cifras. Simplemente dice que tiene más música, y que no ha terminado. Hopkins planea componer durante el otoño en Los Ángeles y preparar un nuevo programa. Después de seis décadas, la historia no se cierra: apenas comienza.
Editado por: Lu Hanover / Stars World Production


