En noviembre de 2004 la televisión estadounidense estrenó un segmento tan polémico como exitoso: To Catch a Predator (“Atrapar a un depredador”), dentro del programa de actualidad Dateline de NBC. Se presentaba como un reportaje convencional, pero lo que las cámaras captaban no tenía nada de ordinario: hombres atraídos por un grupo de justicieros digitales llamado Perverted Justice eran confrontados en vivo por el presentador Chris Hansen, con las pruebas de su rastro digital sobre la mesa.
La fórmula combinaba cámaras ocultas, un señuelo adulto que se hacía pasar por adolescente y a las fuerzas del orden locales esperando el momento para capturar a los sospechosos. El resultado fue un fenómeno que llegó a promediar 7 millones de espectadores por episodio, difuminando las fronteras entre el periodismo, la actuación policial y el entretenimiento.
Ese momento exacto es el punto de partida de Primetime, la nueva película protagonizada por Robert Pattinson, que interpreta al carismático Chris Hansen. Antes del programa, Hansen había realizado una operación encubierta en Camboya que expuso a pedófilos vinculados al tráfico sexual de niños, experiencia que le sirvió de modelo para el espectáculo.
El contexto era particular: “Fue un momento muy especial en la historia de la civilización occidental, en el que los niños empezaban a vivir en línea por primera vez”, explicó a la BBC el cineasta David Osit, director del documental Predators (2025). “Fue un momento en el que los jóvenes usaban internet de manera notablemente desregulada, y los adultos lo averiguaron. Se horrorizaron”.
Osit, sobreviviente de abuso sexual infantil, quedó fascinado con el programa a los 20 años y, más tarde, al toparse con comunidades de fanáticos en línea, decidió hacer su documental. En él entrevista a Hansen, quien asegura que su trabajo “sirve a un propósito mayor” para sobrevivientes como el propio Osit.
El programa no surgió de la nada: Cheaters (“Infieles”), estrenado en 2000, ya dramatizaba operaciones encubiertas contra parejas infieles. Según el periodista cultural Louis Staples, “Atrapar a un depredador” encarna la era del “salvaje Oeste” de los reality shows, una etapa en la que parecía no haber límites a la hora de buscar titulares y altos índices de audiencia.
La parte más turbia de la historia llegó en 2006, cuando una operación encubierta en Texas terminó con el suicidio del fiscal adjunto Louis William “Bill” Conradt, que no acudió a la cita. La hermana del fallecido demandó al programa por US$105 millones, y el caso se resolvió fuera de los tribunales. Hansen negó sentirse responsable y años después fue desmentido por la revista Esquire en un reportaje sobre el suceso.
NBC canceló el segmento original en 2008, pero el formato sobrevive: Hansen presenta Takedown en TruBlu, el servicio de streaming que cofundó en 2022, mientras en YouTube proliferan imitadores. “Nos gusta pensar que hemos dejado atrás ‘Atrapar a un depredador’, pero la economía de la atención demuestra que todavía gravitamos hacia contenido igualmente extremo”, reflexiona Staples.
La propia película Primetime ha dividido opiniones: entre críticas fuertes, Hansen la ha calificado de “explotadora” y ha dicho que no descarta acciones legales. La cinta plantea preguntas incómodas sobre el tipo de contenido que la sociedad consume y crea, y sobre las líneas borrosas entre periodismo y entretenimiento.
Primetime se estrenó en los cines de Estados Unidos, Latinoamérica y España el 25 de septiembre.
Editado por: Lu Hanover / Stars World Production


