El nuevo universo de DC Studios, comandado por James Gunn, ha encontrado en la televisión su terreno más estimulante. Tras Creature Commandos y el improbable milagro de Peacemaker, llega Lanterns, una serie que intenta rescatar la mitología de Linterna Verde de las cenizas dejadas por aquella película de 2011 protagonizada por Ryan Reynolds.
La decisión más inteligente de la serie consiste en negarse a ser un Guardianes de la Galaxia con anillos verdes. En lugar de una ópera espacial llena de planetas y monstruos, Lanterns se concentra en dos hombres, un crimen ocurrido en Nebraska y una pregunta perturbadora: ¿qué clase de persona merece un arma capaz de convertir la voluntad en materia?
Hal Jordan y John Stewart: mentor y aprendiz
Hal Jordan (Kyle Chandler) es el Linterna Verde más popular de los cómics, un piloto elegido por su supuesta capacidad de superar el miedo. John Stewart (Aaron Pierre), su posible sucesor, es un antiguo marine, francotirador y arquitecto que debe aprender a usar el anillo bajo la tutela de un hombre que no parece muy dispuesto a cederle el lugar.
Lo que pudo ser la típica relación mentor-aprendiz se transforma en una mezcla de True Detective y la legendaria etapa de Green Lantern/Green Arrow de Dennis O’Neil y Neal Adams. El anillo puede construir cualquier cosa, pero no resuelve automáticamente una injusticia social.
Un drama con peso y lentitud
La estructura alterna dos líneas temporales (2016 y 2026). En el pasado, Hal entrena a un John joven y respetuoso de las jerarquías; en el presente, la relación se invierte y el maestro comienza a desgastarse por los años, el alcohol y una certeza que se resquebraja.
Kyle Chandler interpreta a un Hal lejos de la arrogancia juvenil, un hombre que convirtió el heroísmo en identidad y contempla el retiro como una forma de muerte. Aaron Pierre, con una presencia física extraordinaria, convierte la vigilancia permanente de John —como hombre negro que porta una insignia— en el centro emocional del personaje.
La idea más inquietante
Lanterns se pregunta qué ocurre cuando una sociedad conoce el criterio de selección del anillo: la ausencia de miedo no implica bondad. Un psicópata también puede ser intrépido, un fanático puede avanzar sin dudar y un torturador puede permanecer sereno. El valor solo se convierte en virtud cuando va acompañado de empatía y juicio moral.
La serie, creada por Chris Mundy, Damon Lindelof y Tom King, no es la gran aventura espacial que muchos esperaban. Es algo más extraño, irregular y arriesgado: un neo-western crepuscular sobre la decadencia del héroe y la disputa por su legado.
Su ritmo es deliberadamente lento y no siempre convierte la pausa en tensión; las secuencias de acción son escasas y algunos episodios parecen aplazar revelaciones más que profundizarlas. Pero Chandler y Pierre sostienen el conflicto con una humanidad que ninguna construcción luminosa podría reemplazar.
James Gunn merece reconocimiento por no convertir a los Linternas Verdes en copias de sus Guardianes de la Galaxia. En un universo compartido, permite que otros creadores encuentren su propio lenguaje. Así debería funcionar el DCU: conectado por personajes y consecuencias, no condenado a repetir la misma fórmula.
Editado por: Lu Hanover / Stars World Production


